El sexto sol, Tercer Milenio y la cobertura ovni que se volvió mito

Cómo una creencia popular sobre 2012 se cruzó con la televisión mexicana y una conversación pública que sigue activa.

11 Jul 2026·10 min de lectura·Conexiones Ocultas

El 11 de julio de 1991, seis minutos y 54 segundos de oscuridad total sobre la Ciudad de México cambiaron la forma en que un país entero miraba al cielo. Poco después, esa mirada colectiva encontró un nuevo objeto de atención: la profecía maya del sexto sol, que prometía una transformación cósmica para diciembre de 2012. Y casi en paralelo, un periodista televisivo comenzaba a llenar las pantallas mexicanas de imágenes que hasta entonces solo circulaban en revistas de divulgación. Esta es la segunda entrega de una serie que recorre 35 años de cobertura ovni en Hispanoamérica — desde el eclipse hasta los informes del Pentágono en 2026.

1. La profecía del sexto sol: lo que creímos saber

Calendario solar abstracto entre piedra y luz contemporánea
Una profecía moderna puede circular como imagen poderosa sin equivaler a una inscripción antigua.

Entre 2008 y 2012, el fin del calendario maya, la llegada del sexto sol y el presunto apocalipsis del 21 de diciembre de 2012 dominaron la conversación pública. La narrativa popular sostenía que los antiguos mayas habían calculado un ciclo de 5,125 años que culminaba en el solsticio de invierno de 2012, marcando una “sincronización galáctica” que forzaría a la humanidad a elegir entre desaparecer o ascender a una nueva era de conciencia.

El texto que más circuló como base de esta creencia fue la llamada “Primera Profecía Maya: El Sexto Sol”, un documento que describía el 22 de diciembre de 2012 como el inicio de una nueva era de paz — o de destrucción si la humanidad no lograba elevar su vibración espiritual. La idea se repitió en documentales, canales de televisión por cable y portales digitales, creando lo que los investigadores llaman una profecía autocumplida mediática: cuanto más se hablaba de ella, más real parecía.

Pero, ¿qué hay realmente detrás de esta historia? La respuesta requiere separar dos cosas que a menudo se confunden: el sistema calendárico maya clásico, que es real y está documentado, y la interpretación moderna que le dio la cultura popular del siglo XXI.

“La estela C de Quiriguá, en Guatemala, registra la fecha 13.0.0.0.0 4 Ahau 8 Cumku, que corresponde al 21 de diciembre de 2012 en el calendario gregoriano. Pero este no es un marcador apocalíptico: es el fin de un ciclo cosmogónico en la Cuenta Larga maya, equivalente a que nuestro calendario llegue al 31 de diciembre.”

— Wikipedia ES, “Fenómeno de 2012”, basado en inscripciones mayas clásicas verificadas por epigrafistas

AspectoVersión popular modernaRegistro maya clásico documentado
Significado del 21-dic-2012Fin del mundo / Era de iluminaciónFin del 13º baktún (ciclo de ~394 años) de la Cuenta Larga
“Sexto sol”Sincronización galáctica, ascensión de concienciaNo aparece en inscripciones mayas clásicas verificadas; los mayas sí registraban eras solares en el Papiro de París (Códice Peresiano), pero sin vincularlas a 2012
5,125 añosCiclo que se “cierra” en 2012La Cuenta Larga comenzó el 11 de agosto de 3114 a.C. (correlación GMT); 13.0.0.0.0 marca el fin del 13º baktún, no del ciclo completo — los mayas concebían ciclos sin fin
Cambio de polaridadRayo sincronizador desde el centro galácticoSin respaldo en fuentes epigráficas o arqueoastronómicas mayas

La tabla anterior no busca desacreditar la creencia popular, sino clarificar un hecho: el sistema calendárico maya clásico es un logro intelectual sofisticado, y la versión popular del “sexto sol” que llegó a millones de personas entre 2000 y 2012 es un fenómeno de la cultura de masas del siglo XXI, no una transmisión directa de la tradición maya antigua.

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2. Lo que los mayas clásicos sí creían

Observatorio mesoamericano bajo trayectorias estelares
La astronomía maya documentada merece una mirada precisa, no un atajo apocalíptico.

Los mayas clásicos (aproximadamente 250 a 900 d.C.) desarrollaron uno de los sistemas calendáricos más precisos de la antigüedad, combinando el Tzolkin (260 días) y el Haab (365 días) en una rueda de 52 años. La Cuenta Larga permitía registrar fechas con precisión de miles de años, algo que ninguna otra civilización de su tiempo logró. La estela C de Quiriguá, erigida en el año 775 d.C., registra la fecha 13.0.0.0.0 como un hito calendárico, no como una profecía apocalíptica.

“La idea de que los mayas predijeron el fin del mundo en 2012 es una invención moderna. Lo que sí predijeron — con notable precisión — fueron ciclos de Venus, eclipses y movimientos planetarios. Pero nunca escribieron que el mundo terminaría, ni mucho menos que el universo se sincronizaría con nuestra conciencia.”

— Infobae, “El calendario maya y el fin del mundo: lo que quedó de una profecía oculta que anunciaba el apocalipsis”, 21 de diciembre de 2021. Fuente

Entonces, si los mayas clásicos no anunciaron el sexto sol como lo entendemos hoy, ¿cómo llegó esa idea a convertirse en un fenómeno global? La respuesta tiene que ver con el ecosistema mediático que empezaba a formarse a principios de los 2000 — exactamente cuando la televisión mexicana comenzaba su propio ciclo de cobertura ovni ininterrumpida.

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3. Tercer Milenio 2005→2026: 21 años de ovnis en televisión

Estudio de televisión anónimo entre pantallas de distintas épocas
La conversación televisiva cambia de formato, pero conserva la capacidad de ordenar una imaginación pública.

En 2005, Tercer Milenio salió al aire por Televisa. Su conductor, Jaime Maussan, había tenido una carrera periodística variada — investigación y producción televisiva — pero a partir de entonces se convertiría en el rostro más reconocible del fenómeno ovni en México. El espacio se dedicaba a ufología, fenómenos anómalos, arqueología alternativa y, con frecuencia, al calendario maya y las profecías del sexto sol.

En enero de 2019, Tercer Milenio migró a canal a+ de TV Azteca y se relanzó como Tercer Milenio 360 Internacional, esta vez con emisión diaria de lunes a viernes. Para entonces, el programa llevaba 14 años ininterrumpidos al aire. A 2026, sumaría 21 años — un récord de longevidad en la televisión mexicana para un programa de esta temática.

HitoAñoDetalle
Fundación de Tercer Milenio2005Estreno por Televisa, conductor Jaime Maussan
Popularización del “sexto sol” en TV2008–2012Tercer Milenio dedica múltiples especiales al fin del calendario maya y la profecía del sexto sol
Migración a TV Azteca2019Relanzamiento como Tercer Milenio 360 Internacional por canal a+, emisión diaria
Lanzamiento de Maussan Televisión2020sCanal de YouTube y plataforma digital del conductor, con contenido semanal
21 años ininterrumpidos2026Programa más longevo de su género en México; el 9 de julio de 2026 emite segmento sobre declaraciones del director de la NASA

El 9 de julio de 2026, a un día de la publicación de esta serie, el programa Interestelar de Maussan Televisión emitió un segmento de 22 minutos sobre las declaraciones del nuevo director de la NASA, Jared Isaacman, en torno a imágenes que la agencia no podía explicar. El video acumuló más de 25,000 vistas en menos de 24 horas: dos décadas después de su primer programa, Maussan seguía generando audiencia en torno al mismo tema.

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4. Jaime Maussan: fenómeno cultural vs. evidencia científica

Cámara, archivos y cielo nocturno en una composición editorial
Fenómeno cultural y evidencia científica son planos distintos: la claridad empieza por no mezclarlos.

Es imposible escribir esta serie sin detenerse en la figura de Jaime Maussan. Y también es indispensable hacerlo con cuidado, porque pocos personajes generan reacciones tan polarizadas. La propuesta de esta pieza no es tomar partido, sino separar dos planos que a menudo se confunden: el impacto cultural de su trabajo (que es innegable) y la solidez de sus afirmaciones como evidencia (que es discutible).

En el plano cultural, Maussan cumplió una función que ningún medio mexicano había ocupado antes: llevar el tema ovni a la televisión abierta de forma consistente durante más de dos décadas. Su programa generó una comunidad de seguidores y, sobre todo, una familiaridad con el fenómeno que no existía antes de 2005. Millones de mexicanos crecieron viendo Tercer Milenio.

En el plano científico, la situación es diferente. Maussan ha presentado múltiples videos y testimonios que atribuye a actividad ovni. El caso más emblemático — y el más controvertido — es el de los videos de las Pléyades de 2017. En términos generales, la comunidad científica ha manifestado reservas metodológicas sobre el material presentado.

“El equipo SETI y varios investigadores de la UNAM criticaron los videos presentados por Maussan en 2017 por falta de rigor científico, ausencia de metadatos verificables y condiciones de grabación que no permitían descartar fenómenos convencionales.”

— Postura documentada en cobertura de prensa mexicana sobre los videos de las Pléyades (2017)

La distinción importa porque permite al lector entender el fenómeno completo: Maussan es, simultáneamente, un comunicador masivo con un impacto cultural real y una fuente cuyas afirmaciones requieren verificación externa. Reconocer ambas caras no es un ataque ni un respaldo. Es simplemente un retrato más completo.

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5. Los vídeos de 2017 y el costo de la espectacularidad

Mesa de análisis con imagen de cielo ambigua y una lupa
Una imagen ambigua no se resuelve con más espectáculo: se lee mejor con contexto, procedencia y límites.

En 2017, Maussan presentó en Tercer Milenio una serie de videos grabados en Las Pléyades, Puebla, que según su descripción mostraban formaciones de luces desplazándose de manera no convencional en el cielo nocturno. La presentación generó cobertura mediática considerable y el material se reprodujo en múltiples plataformas.

Sin embargo, casi de inmediato surgieron críticas. Investigadores del equipo SETI y académicos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) señalaron que los videos carecían de elementos básicos para su análisis: no había metadatos de cámara verificables, las condiciones de grabación no permitían descartar fenómenos atmosféricos convencionales, y no se había realizado un análisis espectrográfico que pudiera identificar la naturaleza de las luces. En otras palabras, el material se presentó como evidencia sin pasar por los filtros que la comunidad científica considera mínimos para validar un fenómeno anómalo.

Punto de contexto: El caso de los videos de 2017 ilustra un patrón recurrente en la cobertura de fenómenos anómalos en televisión: la tensión entre el formato televisivo — que requiere imágenes impactantes y conclusiones claras — y el método científico — que exige reproducibilidad, control de variables y transparencia de datos. No es exclusivo de Maussan ni de México; es un dilema que atraviesa toda la divulgación de lo anómalo en los medios masivos.

¿Qué consecuencias tuvo esto? Para los seguidores, los videos fueron una confirmación. Para los críticos, un ejemplo de espectacularidad anteponiéndose a la verificación. Y para el público general, quedaron en zona gris: ni desmentidos ni validados.

Este punto es central porque toca el corazón del fenómeno: la cobertura ovni en México no se sostiene solo por lo que Maussan presenta. Se sostiene porque, incluso separando el ruido de la señal, el fenómeno sigue presente en los registros oficiales — como veremos en la tercera pieza, sobre el disclosure institucional de 2026.

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6. La mirada que sigue alzándose

Observadores en una azotea de Ciudad de México bajo un cielo crepuscular
La pregunta colectiva permanece: mirar al cielo es el comienzo de una conversación, no su conclusión.

El eclipse de 1991 enseñó a México a mirar al cielo. La profecía popular del sexto sol le dio un relato cósmico a esa mirada. Y la televisión — con Tercer Milenio como estandarte — le puso imágenes en pantalla durante 21 años. Cada elemento proviene de una fuente distinta: la astronomía, la arqueología de la creencia y el entretenimiento televisivo. Pero juntos forman el ecosistema cultural que hizo del fenómeno ovni un tema cotidiano en Hispanoamérica.

Maussan cubrió el fenómeno, no lo creó. Lo que la gente hizo con su cobertura, ya es otra historia.

En la tercera entrega veremos cómo este camino desemboca en 2026, cuando el Pentágono, el Congreso de Estados Unidos y los medios mainstream comenzaron a decir abiertamente que hay objetos no identificados en nuestros cielos, y que no sabemos qué son.

FreakingJSON — Editorial de análisis cultural y científico

Serie Conexiones Ocultas · 1991 → 2026 · Pieza 2 de 3

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